Si y No, palabras poderosas

 

Saber decir “si” cuando es SI, sin miedos y saber decir “no” cuando es NO, sin culpas es una cuestión de sabiduría y la base para una vida más serena y feliz.  

CREAR NUESTRA VIDA

  “Si” y “No”, son dos caras de la misma moneda, cuando decimos que sí a algo simultáneamente decimos que no a otras posibilidades y viceversa. Es habitual no darnos cuenta de que con estas dos palabras tan cortas creamos nuestra vida. Cada vez que consideremos que debemos decir “si” o decir “no”, y no lo digamos veremos comprometida nuestra dignidad. Sentiremos el impacto de la incoherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos. Ejercer el derecho de elegir y decidir define el respeto que nos tenemos a nosotros mismos y que nos tendrán los demás, sin embargo, muchos de nuestros problemas son por decir SI demasiado rápido o decir NO demasiado tarde.  

DECIR NO

Tenemos el derecho a no elegir el estado de las cosas que enfrentamos y las demandas que otros nos realizan.  Decir “no” puede adquirir diversas formas:

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Cuando decimos “basta” declaramos la disposición a no aceptar más lo que estuvimos aceptando hasta ese momento.

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Otra forma, es decir “eso no es aceptable para mí”, y al hacerlo fijamos un límite con respecto a lo que estamos dispuestos a permitir. Cuando decimos “no” y ello es pasado por alto, sentimos que no somos respetados, eso nos impulsa a accionar para hacer respetar nuestros límites.  

DECIR SI

Mientras no decimos que “no” solemos asumir que estamos en el “si”. Sin embargo, hay un aspecto que diferencia ese “si” que se queda solo en suposiciones de cuando realmente hemos dicho “sí” o “acepto”. Cuando decimos “si” nos comprometemos, apostamos con todas nuestras fuerzas, ponemos en juego el valor y respeto de nuestra palabra. Pocas cosas afectan tanto la identidad de las personas, como el decir “si” y no actuar coherentemente con esa declaración para honrar la promesa sellada con un “si”. El incumplimiento habilita el reclamo y pone en juego la confianza en las relaciones con los demás.    

¿POR QUÉ NOS CUESTA TANTO DECIR “SI” O “NO” CON RESOLUCIÓN?

“Es un gran mal no saber decir con resolución sí o no” Otto von Bismark

Hay varios factores que influyen para poner límites o decir que “no” a peticiones ajenas y para decir “si” a una vida plena y evitar ahogar deseos y voluntades por temor al rechazo o a decepcionar.    Acá enumero los factores que considero más frecuentes y recomendaciones para afrontarlos:  

“Me siento culpable si no hago lo que me piden” Está bien ser generoso y ayudar, pero a veces llegamos al punto de “sacrificarnos” más de lo necesario, o de complicarnos la vida por no decir que no.

Recomendación: valorar de forma objetiva cada situación y tomar un tiempo antes de responder. ¿Es prioritario trabajar fuera de horario sacrificando mi tiempo de descanso?  ¿Es prioritario acompañar a mi amiga al supermercado dejando de lado el tiempo que dispongo para compartir con mis hijos? ¿A qué o a quien le estás diciendo que no por decir que sí a todo lo que te piden?  

“Me hago responsable de todo” Es bueno dar una mano, o enseñar al otro a hacer mejor las cosas, pero no “hacerlas por ellos”. Cuando tenemos tendencia a sobre implicarnos corremos el riesgo de hacernos responsables por “el bien común” de tareas que no tienen por qué ser responsabilidad nuestra.

Recomendación: valorar y poner límites para no hacernos responsables o cargar con tareas que puede o debe hacer otra persona. ¿Es realmente necesario que haga el trabajo de los demás para cumplir con el plazo comprometido por todo el equipo? ¿De qué manera al sobre implicarte estás entorpeciendo o impidiendo que otros asuman sus propias responsabilidades?  

“Me importa el qué dirán y las opiniones de los demás por encima de mis motivos” Es bueno considerar las opiniones de los demás, pero podemos cometer el error de condicionar nuestra conducta y decisiones comportándonos según cómo nos ven los demás en vez de guiarnos por nuestros propios motivos y valores. Es necesario aceptar la premisa de que no es posible evitar siempre el conflicto o caerle bien a todo el mundo. 

Recomendación: ser empáticos y respetuosos con los demás y saber escucharnos y respetarnos a nosotros mismos, teniendo la autoconfianza suficiente para defender con cuidado y firmeza nuestras decisiones a pesar de a otros no les guste u opinen diferente. ¿Qué “si” o que “no” estarías diciendo si dieras prioridad a tus tiempos y objetivos?    

AL NO DECIR QUE NO, ACEPTAMOS CONSECUENCIAS

¿Cuáles son los “no” o “basta” que necesitás decir para dejar de decirle si a estas consecuencias?   “Siento que no llego, no soporto el agobio y el estrés Queremos hacer más que lo humanamente posible y lo sabemos. Sabemos que no es realista ni saludable querer abarcar tanto, sin embargo, llenamos listas escritas o mentales de todo lo que deberíamos hacer. ¿Para qué nos imponemos estas listas interminables que en el fondo sabemos que no vamos a cumplir? También sabemos que si no cumplimos aparecerán la culpa y la sensación de fracaso por no ser efectivos, constantes y organizados.   “No logro disfrutar de mi tiempo de descanso” Está bien pasar tiempo con amigos, familia o a solas, también es bueno darnos permiso para no hacer nada. Sabemos que lo necesitamos para recargar energía y, sin embargo, en esos momentos nos invade la culpa y la cabeza no para de repetir “tendría que estar haciendo esto” o “avanzando en lo otro”.  

DECIR SÍ O NO SIN DUDAR

La clave para no dudar es el autoconocimiento. Cuando no tenemos claro lo que queremos, no estamos seguros de nosotros mismos o cuando no nos aceptamos, es más probable que dudemos y aparezcan sentimientos de culpa al decir “no”. Conocernos, abrirnos al aprendizaje y trazar nuestro propio camino es un proceso que dura toda la vida y nos acerca al logro de metas y objetivos. A mayor nivel de autoconocimiento más simple es poner en práctica las siguientes 3 recomendaciones:  

AUTOAFIRMACIÓN para evitar el temor y la indecisión. Te resultan familiares estas inquietudes: ¿Será egoísta no pensar primero en los demás? ¿Qué me cuesta? ¿Cómo se va a sentir?…  Autoafirmarnos es respetar nuestras aspiraciones, necesidades, deseos y valores, vivir de manera auténtica, hablar y actuar desde nuestras convicciones y sentimientos más profundos. La recomendación es aprender a defender los propios deseos y opiniones, expresar desacuerdos, hablar de sentimientos o emociones desagradables, con empatía y respeto y así permitir que los demás nos conozcan y actúen en consecuencia. Todos podemos entrenar habilidades para lograr comunicarnos asertivamente.  

PRESENCIA para vivir cada instante con más conciencia ¿Sentís alguna vez que se te fue el día o perdiste el tiempo? El tiempo solo pasa, no se puede perder. En todo caso no nos sentimos conformes en cómo decidimos utilizarlo, nos duele no haberlo vivido con los cinco sentidos. Con apuro y la cabeza o la agenda llenas es imposible disfrutar del presente. Cuando permanecemos concentrados o enfocados en lo que hacemos y sintiendo cada experiencia, al final del día conectamos con la sensación de tiempo aprovechado, valioso, vivido.  

PRIORIZAR LO IMPORTANTE para evitar la sobrecarga y el estrés. Aprender a decir que no a actividades, proyectos, objetivos, obligaciones autoimpuestas y así generar el tiempo que permita hacer lo importante en calma, con entrega y profundidad ¿Cómo sería levantarte cada día sabiendo cuál es tu objetivo principal y sabiendo que el resto es secundario? ¿Cómo sería hacer menos cosas y con más conciencia y menos estrés? ¿Paraste a pensar y decidir qué es para vos lo importante? Te recomiendo que leas también Pasos para Enfocarte en lo que Querés.

Decir que no alcanza el tiempo para decidir lo importante y mejorar nuestra vida es como decir que no tenemos tiempo para cargar combustible al auto porque estamos demasiado ocupados conduciendo. Al final nos pasará factura.  

¿Vas a poner en práctica estas recomendaciones? ¿Estás dudando? Aprender a decir “si” o “no” con resolución, nos valida y legitima nuestra voz, preserva nuestra dignidad y nos transforma en personas capaces de decir SI a la vida que queremos.

¡Si se te ocurren otras recomendaciones, te animo a compartirlas!